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Cava Recaredo

Los cavas Recaredo aúnan territorio, biodiversidad, tradición y excelencia. Y eso, el paladar lo saborea tanto como los cientos de matices diferentes que percibimos en sus Brut Nature.

Descubre una de las marcas de cava más auténticas, prestigiosas y reconocidas en todo el mundo tanto por el público como por la crítica.

En sentido ascendente

En sentido ascendente

Historia de Recaredo

Can Recaredo es el nombre de una casa en pleno centro histórico de Sant Sadurní d’Anoia. Una casa en la que Josep Mata Capellades excavó a pico y pala, en 1924, unas cavas en las que empezar a elaborar y criar una marca que se ha convertido en clásica. Hoy aún pueden visitarse partes de las cavas originales, que tienen casi 100 años de historia y se han conservado respetando su forma primigenia.

Fue el mismo Josep Mata Capellades quien definió y forjó la identidad de Recaredo, eligiendo el nombre en honor a su padre, y apostando por su conocimiento de la materia, la profesionalidad de las personas y el trabajo duro. Marcó así el camino de un estilo propio, siendo pionero en la elaboración de cavas totalmente secos, los cavas Brut Nature, y en el trabajo con las botas de roble y en los cavas de crianza más larga.

Los viñedos de Recaredo crecen en las laderas del río Bitlles, que se une al Anoia en el Alt Penedés antes de pasar por Sant Sadurní d’Anoia. Un paisaje encantador, dominado por la poderosa presencia de la montaña de Montserrat, con un suelo calcáreo que le da a los espumosos un carácter único. En ellos se cultivan diferentes variedades autóctonas, como Macabeo, Parellada o Monastrell. Pero a la que más hectáreas se dedican, la variedad que proporciona la acidez y frescura imprescindibles para un buen Recaredo de larga crianza, es la uva Xarel·lo.

Actualmente, la tercera generación está al frente de Cava Recaredo, conservando todo lo que ha hecho especiales a estos cavas a lo largo de casi un siglo, y trabajando bajo principios de sostenibilidad, equilibrio del ecosistema, y aprovechamiento de la biodiversidad del viñedo. Practican una viticultura biodinámica de la que son pioneros en la región, protegiendo los viñedos sin utilizar herbicidas ni pesticidas.

La crianza mínima de un Recaredo en las cavas de Sant Sadurní d’Anoia es de 30 meses. Con sus tapones de corcho y su delicado proceso, algunos de los espumosos más especiales alcanzan crianzas de 30 años.

Los cavas Recaredo, en definitiva, aúnan territorio, biodiversidad, tradición y excelencia. Y eso, el paladar lo saborea tanto como los cientos de matices diferentes que percibimos en sus Brut Nature.